January 25th. 2008
Imagina por un momento que eres un escritor conocido. Observas como RadioHead ha sido capaz de sacar un disco en Internet y cobrar “la voluntad” y les ha funcionado muy bien. Y piensas, ¿y por qué no voy a hacer yo lo mismo? Propones a tu editor que se liberen todas tus obras en Internet, totalmente gratis. Le intentas convencer de que eso disparará las ventas, que ha de ser bueno por necesidad, pero un empresario no es un artista y se niega en redondo.
¡No hay problema! Abres una bitácora…