January 19th. 2008
El ajedrez es el más hermoso de los juegos, pero también el más cruel. Es destructivo. Fischer decía con clarividencia que “no se juega contra las piezas del contrario, sino contra su ego, para destruirlo”.
Lo cierto es que morir a los 64 para el mejor ajedrecista que ha conocido la historia tiene su cosa. Ahora por fin, es leyenda. La leyenda del hombre que con su inteligencia convertía el juego en arte. Un whisky en memoria de Bobby, un homenaje de Rafael Reig.